jueves, 3 de septiembre de 2015


Sí, Informe:  no da forma a la Nación


Juan José Huerta

3 de septiembre 2015.

Primera parte

Como era de temerse, o esperarse, el Tercer Informe de, presidente Peña Nieto se concretó a ser un largo y farragoso recuento de los supuestos logros de su gobierno en los 5 objetivos que destacó para nuestro país: un México en paz, incluyente, con educación de calidad, con responsabilidad global y próspero. Con medias verdades, informaciones y cifras contradictorias o engañosas(como lo muestra un interesante y muy elaborado ejercicio de análisis del Informe mostrado en el sitio www.animalpolitico.com ) el Informe va en contraposición directa a muchos aspectos de una lamentable realidad en México: bajísimo crecimiento económico, falta de empleo digno para nuestra gran fuerza de trabajo, con salarios justos y prestaciones, persistencia de la pobreza y la desigualdad económica y social, inseguridad, deficiente estructura de nuestra democracia, serio deterioro de los valores humanos y culturales, altos niveles de corrupción. Todas estas fallas llevan a la convicción arraigada ya desde hace tiempo entre una alta proporción de mexicanos de que el gobierno de Peña Nieto está siendo incapaz de orientar el rumbo de México para lograr el sitio que nuestro país merece. Así, su Informe no da forma a México como la gran Nación que debiera ser, tanto para todos los mexicanos como en el concierto internacional.

 

Habló el presidente de un “cambio de modelo”, pero su Informe está dedicado a ratificar inercialmente la política seguida en sus casi tres años de gobierno, con el objetivo principal de consolidar su proyecto de “reformas estructurales”, encuadradas con firmeza en la visión neoliberal que precisamente desconfía de las importantes facultades que los gobiernos deben ejercer para enmendar los desequilibrios y daños en la operación de los sistemas vigentes en la vida económica, social y política de un país, ajuste que se prefiere dejar a las libres fuerzas del mercado y a la mínima intervención del gobierno.

 

Así, en su Informe el presidente Peña Nieto reafirma “el compromiso del país con el libre comercio, la movilidad de capitales y la integración productiva”, e igualmente con el incremento la participación, y por ende la orientación, de los intereses económicos privados, ya no tan sólo en la explotación de los recursos que la historia de México había puesto al cuidado del Estado para lograr la justicia social, como los recursos petroleros o las tierras ejidales y comunitarias, sino en muchas de las esferas de la acción gubernamental, como los proyectos de infraestructura “en diversos sectores, incluido el energético” (¡y aún el educativo!), con la insistencia de fortalecer las “Asociaciones Público Privadas”, crear dos nuevos instrumentos financieros: Fibra E y Certificados de Proyectos de Inversión, emitir bonos educativos en la Bolsa Mexicana de Valores. Sí, es la insistencia en el esquema de debilitar las finanzas gubernamentales y de las empresas paraestatales, para luego trasferir muchas de sus operaciones a los entes privados, nacionales y extranjeros, con los supuestos propósitos de incrementar las inversiones y su productividad, sin tomar en cuenta que si esto se logra, el provecho, los beneficios van a quedar principalmente, como es natural, en manos privadas, incrementando la desigualdad del sistema económico y social como se ha estado demostrando en muchos casos actuales, en México y en otros países… (Continuará).