lunes, 19 de mayo de 2008

México, socio estratégico

La Crónica. Lunes 19 de mayo de 2008

México y la Unión Europea han establecido, a partir de este mes, una “asociación estratégica”, a iniciativa de ese organismo de integración europea, que considera que “México es una de las potencias emergentes del mundo globalizado de hoy y además a nivel regional es un puente entre América Latina y América del Norte”, como dijo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, al término de la reunión que sostuvo en Los Pinos con el presidente Felipe Calderón, el 12 de mayo.
“Socio estratégico” es una relación privilegiada que los europeos tienen con algunos países del mundo, con Estados Unidos, desde luego, y con China, Rusia, Japón y Canadá y las “potencias emergentes”: India, Brasil y Sudáfrica.
México, pues, resulta socio estratégico de dos de los “tres grandes” del nuevo mundo multipolar: Estados Unidos y la Unión Europea (siendo China el tercero), con lo que se va confirmando la activa inserción de nuestro país en la geopolítica del siglo XXI, conforme a una visión realista de las relaciones internacionales en la actualidad, que diversos analistas (1) consideran una etapa de transición, en la cual las tres superpotencias y sus cercanos aliados compiten fuertemente entre ellas en el mercado geopolítico (como dice Khanna), junto con las “potencias emergentes” de las que México forma ya parte, a pesar de las falencias que todavía afectan a nuestro país.
Se trata, ante todo, de la responsabilidad de México, como país de intereses múltiples en la escena mundial, para contribuir a la gobernanza global, a la conformación de un nuevo orden internacional basado en los mejores valores, libertad, derechos humanos, justicia, seguridad, lo que a su vez ha de reflejarse positivamente en el desarrollo interno. Esto fue subrayado también por el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, cuando dijo: “En conclusión, creo que México y la Unión Europea tienen por delante mucho trabajo, muchos puentes que tender entre las dos orillas del Atlántico, en beneficio de sus ciudadanos, de los dos continentes y también en beneficio del mundo; porque México y Europa compartimos los mismos valores, somos creyentes en el multilateralismo y juntos podemos dar una contribución para dar una respuesta más positiva a nivel global y ante objetivos globales también”.
Pero a la vez la disminución de la influencia estadunidense en América Latina (2) plantea a nuestro país varios retos de política exterior hacia la región, entre ellos el de desarrollar provechosos esquemas de cooperación bilateral con países latinoamericanos que mantienen una línea más o menos confrontacional con Estados Unidos (Venezuela, Ecuador, Cuba, Bolivia, Argentina), al tiempo que fortalecemos decisivamente una relación estratégica con Brasil, que astutamente sigue la línea más pragmática de verdadera potencia emergente, con proyección mundial.
La Quinta Cumbre de América Latina y el Caribe con la Unión Europea, que abrió este viernes en Lima, Perú, refleja estas contradicciones, que nuestro país ha de resolver. Los temas oficiales son los de combate a la pobreza y la desigualdad y la crisis alimentaria, así como el desarrollo sostenible, cambio climático y energía, por supuesto de gran trascendencia e interés común, pero que se ven opacados, por un lado, por el conflicto que enfrenta a Colombia con Ecuador y Venezuela, después del ataque del primer país al campamento de las FARC en Ecuador y, por otro, por las diferencias del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con los dirigentes de algunos países, en particular Alemania y España.
México, con la presencia del presidente Calderón en la Cumbre, habrá de abstraerse de esos conflictos, y más bien renovar los lazos de cooperación con Bolivia, con Argentina, con Cuba, con los cuales existen muchos nichos de oportunidad, al mismo tiempo que disminuir al mínimo las diferencias con Venezuela y Ecuador. Los designios de mayor alcance de nuestro país en esa reunión tendrán que ver con su papel a escala mundial: la cooperación internacional contra la pobreza en la región, los esfuerzos conjuntos contra el cambio climático, el apoyo de los países europeos al combate en México al narcotráfico y al crimen organizado y la reforma al Consejo de Seguridad de la ONU, así como la candidatura de nuestro país como miembro no permanente en el periodo 2009-2010… la alianza estratégica con Brasil.
Nuestras discusiones en la política interna, a veces demasiado agrias, tienden a ocultarnos la verdadera dimensión internacional de este país y su gente. Quizá es hora de revalorarnos a nosotros mismos.
(1) Por ejemplo, G. John Ikenberry The Rise of China and the Future of the West, Foreign Affairs, enero/febrero 2008, y Parag Khanna, Waving Goodbye to Hegemony, New York Times, 27 enero 2008.
(2) Ver el informe Relaciones Estados Unidos–América Latina: Una nueva dirección para una nueva realidad, escrito por un grupo de trabajo del Council on Foreign Relations, organismo estadunidense no partidario fundado en 1921; ver también artículo al respecto de David Brooks, La Jornada, 15 mayo 2008.

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