La Crónica. Miércoles 9 de abril de 2008
“Buenos días a todos. Un sistema financiero fuerte es vitalmente importante —no para el sector bancario, no para los banqueros, sino para todos los ciudadanos. Cuando nuestros mercados funcionan, se beneficia la gente en toda nuestra economía… y cuando nuestro sistema financiero está bajo presión, millones de trabajadores sufren las consecuencias. (Así) el gobierno tiene la responsabilidad de asegurar que nuestro sistema financiero sea efectivamente regulado. Y en esta área podemos hacer un mejor trabajo. En suma, los principales beneficiarios de una reglamentación financiera mejorada son los trabajadores, las familias y las empresas, tanto las grandes como las pequeñas”.¿Fue esto dicho en la Convención Nacional Bancaria en Acapulco (inaugurada al redactar este artículo)? No, es el párrafo inicial de la presentación de la Iniciativa Paulson, el plan presentado el 31 de marzo por el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry M. Paulson Jr., para ajustar y renovar las instituciones que supervisan el sistema financiero de ese país.“Las instituciones de crédito se encuentran con alto nivel de estrés por la cantidad de cambios legales que tienen fechas fatales para cumplirse en este año… es excesiva la carga regulatoria que por distintos motivos se les ha impuesto... Parecería que los bancos viven para cumplir regulaciones, no para hacer negocios, lo que en muchos casos los obliga a tener estructuras que son más costosas”.Este sí es un comentario del presidente de la Asociación de Bancos de México, Enrique Castillo Sánchez Mejorada, en la víspera de la Convención Nacional Bancaria (publicado en El Financiero, 3-IV-08).Queda así reflejada una de las paradojas bancarias más importantes en nuestro país: el sistema bancario vive una de las épocas más fructíferas en términos de utilidades, que es reflejo de una libertad prácticamente sin límites en cuanto a tasas de interés y comisiones sobre los créditos que otorga, al mismo tiempo que la banca es mezquina en los rendimientos que ofrece al grueso de los ahorradores; pero, aun así, la banca mexicana se siente “estresada”.Por lo tanto, en un entorno de crisis económica en Estados Unidos, originada en el sector hipotecario de alto riesgo por lo que se considera fallos en la supervisión, se plantea una importante disyuntiva para las autoridades financieras mexicanas: ¿más o menor reglamentación?“Este tema va a dar para mucho”, reconoce el gobernador del Banco de México Guillermo Ortiz Martínez, y aunque adelanta un comentario explicable pero discutible (“Obviamente la regulación y la supervisión en México es mucho mejor que la de la banca en EU”), menciona que “ciertamente creo que habrá una introspección profunda a nivel global sobre la calidad y la oportunidad de la regulación y la supervisión. En toda esta tendencia hacia la desregulación económica, en general, y, en particular, en materia financiera yo creo que va a sufrir una revisión” (El Semanario, José Miguel Moreno. Claudia Villegas, 3-IV-08).Si esto va a ser así, ¿cuáles serían las áreas en que la banca mexicana habría de tener nuevos lineamientos, ya sea de la autoridad o autorregulados, considerando que está tan globalizada que en la crisis hipotecaria estadunidense las filiales mexicanas de algunos bancos hubieron de fondear a sus matrices, proveyéndoles de liquidez en dólares?En primer lugar, claro, preservar la estabilidad del sistema y proteger los recursos depositados en el sistema bancario y financiero por ahorradores e inversionistas, estabilidad y protección que forman parte esencial de la competitividad del sistema. El mismo Guillermo Ortiz adelanta: “Creo que va a haber una revisión sobre el tema y que la noción de que los mercados se autocorrigen… seguramente se va a cuestionar. La estabilidad financiera es muy importante para preservar a salvo el costo de alguna ineficiencia en los mercados”.Bueno, afortunadamente y aunque hay opiniones divergentes, hasta el momento parece que los banqueros descartan señales de alarma de crisis económica seria en México: “los niveles de cartera vencida en el crédito al consumo, 6.8%, son normales, por lo que no vemos una señal de alarma para que pase lo de 1994; se cuenta con un buró de crédito y se vive un momento más sólido en la banca… una banca mucho más capitalizada, con sistemas de evaluación y parámetros de revisión más amplios”. (Enrique Castillo Sánchez Mejorada, presidente de la ABM, El Universal, 3-IV-08). También, los banqueros están relativamente optimistas porque los programas de infraestructura y vivienda del gobierno federal mitigarán los posibles impactos de la desaceleración estadunidense, que de todas maneras habrán de manifestarse algo en los próximos dos o tres trimestres.Por eso, será también muy importante reforzar el papel de la banca como palanca fundamental de la actividad económica, receptora de ahorros crecientes de los mexicanos, atraídos por rendimientos razonables que eviten que los excedentes monetarios de las personas se desvíen al consumo o hacia actividades más especulativas. Ahorros crecientes que se transformen eficientemente en créditos competitivos para consumidores e inversionistas, no los préstamos usurarios ¡que llegan hasta el 100 por ciento anual!, y que se consideran “normales” al nivel de 40 por ciento.
martes, 15 de abril de 2008
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