martes, 15 de abril de 2008

El petróleo como política unidimensional

La Crónica. Viernes 28 de marzo de 2008
La discusión política en México parece estar metida en el chapopotal de un solo tema, la reforma energética. Sí, cambios en la política de energía son esenciales para fortalecer a Pemex y potencializar el futuro de México, pero la realidad de nuestro país no es unidimensional, tiene múltiples facetas a las que hay que dedicar atención, lo que no están haciendo los personajes políticos, empujados todos al pantano de la reforma energética. Así, aunque el Partido de la Revolución Democrática está metido en la crisis más profunda de su corta vida, crisis que es reflejo del déficit ciudadano y de un sistema partidista proclive a la corrupción y que no es funcional al avance democrático, Andrés Manuel López Obrador, el líder máximo del PRD, bueno, al menos de una de las mitades en que ha dividido a ese partido, mantiene su silencio cómplice al respecto y manifiesta ante miles de sus seguidores en el mitin en el Zócalo el pasado martes, con Alejandro Encinas casi al lado suyo, que el conflicto no deberá eclipsar la lucha contra la privatización del petróleo, “porque aunque deseamos con toda el alma el fin de los problemas internos del PRD, más allá de nuestro partido y de cualquier otro asunto, está el interés de la nación”. Leonel Cota Montaño, el presidente saliente del partido, a su vez ratificó: “Los problemas internos del PRD son secundarios frente a esta causa que nos une. El perredismo del país debe estar unido en torno a la defensa del petróleo. Es lo más importante”.¿Y los demás temas trascendentes de la Nación? Nada, sólo el petróleo, como coartada para mantener una lucha por el poder que esta facción que se desprende del PRD lleva cada vez más perdida.Por el lado del gobierno de Felipe Calderón, igual, acorralado básicamente en esta falsa disyuntiva, que si presentaba o no el proyecto de reforma de Pemex (ayer La Crónica publicó el adelanto del senador panista Juan Bueno Torio), apoyado en una ominosa catarata de anuncios en los medios, ominosa, porque demuestra que en el gobierno existe un grupo que toma decisiones convencido de que es posible gobernar a punta de spots, sin entender que la administración pública no es una función publicitaria sino de resultados.¿Los otros partidos? También en el teatro político. Al PRI se le acaba en unos días la oportunidad de utilizar la plataforma de lanzamiento en que quedó convertida la Comisión Ejecutiva de Negociaciones y Construcción de Acuerdos del Congreso de la Unión (CENCA), y ya anuncia Manlio Fabio Beltrones, coordinador parlamentario del tricolor en el Senado, que “si el PAN y el gobierno no presentan pronto su iniciativa (de reforma energética), el PRI trabajará en su propio proyecto de modernización para Pemex. Mencionó, de todas maneras, lo que debiera haber sido desde el inicio la base del consenso al respecto, sin necesidad de tantas discusiones o conflictos: “Bajo tres principios básicos: no modificación al artículo 27 constitucional, no a los contratos de riesgo y, de privatización, ni hablar”, que en esencia es la perspectiva que confirma Bueno Torio y también el líder panista en el Senado, Santiago Creel, en entrevista de radio aparte: “Partimos de la base que el petróleo y Pemex son de todos los mexicanos, actuales y futuros. Son tanto una empresa del Estado mexicano, como los propios yacimientos igualmente y quedarán y permanecerán bajo esa titularidad, eso debe quedar muy claro… de ninguna manera se comprometen los yacimientos ni presentes ni futuros, ni tampoco se ha planteado darle una vuelta al artículo 27 constitucional”. Si esto es así ahora, ¿por qué no se publicó desde el principio?, lo que hubiera evitado todo el escándalo; pero no, se mantuvo el suspenso y el tema dominó la agenda política en estos meses. Ahora tenemos una movilización cuasi militar a que convoca AMLO, con la formación de falanges: “20 grupos con 10 mil mujeres y 36 agrupamientos con cerca de 18 mil hombres” (bendecida como “legítima” —¿será ironía?— por el senador Beltrones). López Obrador reitera que su movimiento es pacífico, y la gran mayoría de los militantes convocados lo son, pero ya sabemos los riesgos de desbordamiento o provocación a que están expuestas este tipo de manifestaciones, innecesarias sobre todo a la luz de la coincidencia de posiciones a que parecen estar llegando, con diferencias de tono, las tres principales formaciones partidarias.¿Pero dónde queda la discusión de otros grandes temas de relevancia que el devenir político y económico va presentando? ¿Cuándo van los partidos a discutir seriamente en foros públicos y en el Congreso, conjuntamente con el gobierno, las mejores estrategias para contrarrestar el descenso en las expectativas de crecimiento económico para 2008, que se da en paralelo a la amenaza de recesión en Estados Unidos, y sólo mitigado por el mantenimiento de los altos precios del petróleo? Brillan por su ausencia las opiniones fundadas de expertos de los partidos o legisladores sobre los mejores apoyos que debieran recibir grupos vulnerables, o sobre el impacto real del vasto programa de desarrollo de infraestructura diseñado por el gobierno federal.Miles de muertos está costando la guerra al narcotráfico y a otros ilícitos del crimen organizado, con su igualmente dolorosa secuela de inhumano hacinamiento en cárceles y centros penitenciarios, además de que se compromete seriamente la eficacia, la seguridad, la protección contra la corrupción, de las estructuras policiales y judiciales. ¿Dónde están los diagnósticos de la clase política, de los legisladores, sobre estos graves problemas y las mejores soluciones que habría que darles? Se divulgan cifras de que en los últimos seis años los principales bancos del país multiplican fuertemente sus utilidades, mientras que el crédito que otorgan sigue siendo carísimo y escaso. ¿No se han opuesto nuestros legisladores a poner un poco de orden en el crédito usurario, lo que bien podría realizarse sin interferir en la operación básica del mercado?Con el pretexto de “apoyar el turismo hacia el estado”, y de que los tres niveles de gobierno “invierten mucho en conservar o restaurar monumentos nacionales, entre ellos muchos edificios de carácter religioso”, el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, va a donar 90 millones de pesos del erario estatal para apoyar la construcción del “Santuario de los Mártires Mexicanos” en el Cerro del Tesoro en Tlaquepaque, en abierta violación de la separación de Estado e Iglesia vigente. ¿Será capaz el sistema político mexicano de revertir esa decisión, o de parar de una buena vez los cambios que se pretenden a dicho régimen? ¿Será verdad que “la ecología y el medio ambiente están en el centro del debate nacional… y representan un aspecto estratégico para la seguridad del país”?, como afirma el titular de la Semarnat, Juan Rafael Elvira Quesada. ¿Cómo apoya el Congreso esta visión, si ni siquiera se está contemplando un Programa de Ahorro de Energía en la reforma energética?El partido Alternativa está embrollado en una disputa interna, propia de los vicios de una legislación que permite el manejo caciquil de las patentes partidarias, ¿están los legisladores del Congreso de la Unión dispuestos a enfrentar estas deficiencias y también a hacer más efectivo, transparente, democrático, racional y menos oneroso el trabajo partidario y dentro de las propias cámaras de Senadores y Diputados?Pues quién sabe. Los legisladores se entretienen, aparte de en la reforma energética, en asuntos verdaderamente trascendentes, como la frustrada iniciativa presentada por el PRD en la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados, para sancionar a los padres de los menores que vistan a sus hijos de soldaditos o marineritos, y para los cuales pedían cuatro meses de prisión.¿Qué hacer? Los ciudadanos nos hacemos esta pregunta, de evocación leninista, no como prolegómeno revolucionario sino ante el pantano en que se ha metido la discusión política en México.

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