martes, 15 de abril de 2008

Ya “reformistas”, párenle

La Crónica. Domingo 9 de marzo de 2008
Con los intensos y necesarios debates sobre la reforma energética y sus protagonistas, y el efecto mediático de la participación de jóvenes mexicanos en las FARC colombianas, los “reformistas” profesionales se aplacaron momentáneamente —no tuvieron una reunión de evaluación el miércoles 5 de marzo—, pero dentro de poco irán por su resto. A poco más de un mes de concluir sus trabajos, y desestimando las críticas sobre derroche de recursos en la contratación de asesores, rentas de edificio y viajes y viáticos, los integrantes de la Comisión Ejecutiva de Negociación y Construcción de Acuerdos del Congreso de la Unión (CENCA), esperan todavía proponer más iniciativas de reforma: “nuevo formato de Informe Presidencial, mecanismos de fortalecimiento de las facultades del Congreso, la creación del Consejo Económico y Social que será el contrapeso de la Secretaría de Desarrollo Social, reformas para el fortalecimiento del desarrollo municipal propuestas por la Conago y al menos 30 modificaciones constitucionales en materia de garantías sociales —derechos humanos y educación—, así como modificaciones en materia de amparo”. (Agustín Basave, nuevo secretario técnico de ese organismo, Milenio, 17 febrero.)
En un descuido, también serían capaces de presentar, a pesar de opiniones mayoritarias en contra, la iniciativa de reforma del régimen de gobierno, para establecer la figura de “Jefe de Gabinete”, que compita con el Ejecutivo.Pero eso no es todo, nuevos reformadores aparecen por todos lados. En el Senado, legisladores del PAN insisten en abrir a debate la propuesta de la Iglesia católica de que sea reformada la Constitución a fin de permitir que los ministros de culto sean postulados a cargos de elección popular y que “se amplíen los derechos y libertades de las asociaciones religiosas”. La presidenta de la Cámara de Diputados, Ruth Zavaleta (¡tan bien que iba!), se pronunció a favor: “Que puedan votar y ser votados, sí. Y ministros de cualquier tipo de iglesia. Este es un país libre, democrático”, dijo.
¡Y aún hay más! Según un artículo de Jorge Luis Sierra en El Universal, del 29 de febrero último, acerca del cual no he visto ningún desmentido todavía, “el gobierno de Felipe Calderón podría estar tentando el terreno para promover una reforma militar que integre a las secretarías de la Defensa Nacional y de Marina en una sola dependencia encargada de los asuntos militares del país. De acuerdo con fuentes militares, en el centro de las discusiones están asuntos que van desde el nombre de la futura secretaría hasta la posibilidad de nombrar a un civil como secretario de la Defensa”.
Es para quedarse pasmado. Entre reformistas y fundamentalistas de la prohibición estamos fritos. ¿Qué no hay asuntos mucho más urgentes que las reformas en el papel o sobre temas impresionistas? ¿Por qué ese afán de desestabilizar el andamiaje institucional, con el disfraz de modernización, en lugar de aprovechar en forma más eficiente lo existente para que funcione todo mejor?
Los reformistas a ultranza son agitadores profesionales: continuamente necesitan estar agitando las aguas políticas del país porque así prosperan mejor sus ambiciones, en lugar de preocuparse con el día día de los inmensos retos y problemas que enfrenta una sociedad compleja como la mexicana.
En las fuerzas armadas ya quieren cambiar uno de los mejores arreglos institucionales con que cuenta México: dos titulares profesionales, del Ejército y la Armada, cada uno en su ámbito específico, coordinados siempre cuando es necesario. ¿Un civil arriba de ellos?, ¿se premiaría así su lealtad cuando en la etapa moderna de México nunca han desafiado el poder civil constituido?El clero católico en la política. Como si los conspicuos miembros de la jerarquía de la iglesia, los que presumiblemente serían votados, fueran modelos de conducta pastoral, de elevado comportamiento público, y no hombres mundanos, diletantes, snobs. Los miembros del clero, los curas que genuinamente quieren velar por la salud espiritual de sus feligreses no necesitan para ello entrometerse en la lucha política, materialista y brutal. Como declaró el obispo de la región central de Tamaulipas, Antonio González Sánchez, “para el Derecho Canónico la política partidista es el campo propio de los laicos” (La Crónica, 4mar08).
¿Quieren verdaderas reformas? Mucho se han repetido los pendientes de la democracia en este país. Esperemos que la sensatez política no permita que sea prorrogado el mandato de la CENCA después de su término el 13 de abril, que el gobierno archive, si es que de veras examinaba, la propuesta de crear una sola secretaría de asuntos militares, y que el Congreso haga a un lado de una buena vez la reforma clerical, y que todos los congresistas se pongan a trabajar en legislaciones verdaderamente importantes para la democracia, la justicia y la inclusión social:
Asegurar los procedimientos democráticos y la transparencia en la operación de los partidos políticos.Asegurar los procedimientos democráticos dentro de los sindicatos y la transparencia en el manejo tanto de los recursos públicos que reciben como también en cuanto a cuotas de afiliados e ingresos de negocios sindicales.
Sanciones efectivas a las prácticas monopólicas de empresas.
Candidaturas independientes. Aquí, qué bueno, el Senado examina a partir de esta semana el dictamen que corregirá la recién aprobada reforma electoral, y eliminará los candados que impiden las candidaturas ciudadanas.Racionalización y modernización, esa sí, de las formas de trabajo, organización y toma de decisiones por los legisladores del Congreso de la Unión.
Auténtico federalismo, de inicio con la descentralización de algunas fuentes de impuestos.Medidas mucho más efectivas contra la corrupción pública y privada y fin de la impunidad al respecto.
Reforma penal para aliviar el hacinamiento y la corrupción en las cárceles mexicanas, que dan lugar a los peores tratos que se puedan imaginar a los seres humanos que tienen la desgracia de caer allí, como nos describen las historias tristes recientes en La Crónica.

No hay comentarios: